01QUÉ PUEDE SER NORMAL
- Sensación de sujeción y de presión uniforme, y algo de calor bajo la prenda.
- Marcas de costuras o bordes en la piel que desaparecen un rato después de quitarla.
- Más hinchazón al final del día, que baja con el descanso.
02PRIMERAS SEMANAS Y CUIDADOS
- Use la prenda durante el tiempo y las horas que le indique su cirujano.
- Debe ajustar bien pero permitirle respirar y moverse; sin arrugas ni pliegues sobre la piel.
- Póngala sobre piel limpia y seca, con una prenda fina debajo para evitar rozamientos.
- Tenga dos prendas para poder lavar una mientras usa la otra. Lávela a mano o en programa delicado y séquela al aire.
- Cada vez que se la cambie, revise la piel por si aparecen rozaduras o zonas enrojecidas.
03QUÉ DEBE EVITAR
- Apretarla más de lo indicado, enrollar el borde o cortar la prenda.
- Cambiar de talla por su cuenta; si queda grande o pequeña, consúltelo.
- Quitársela antes de tiempo porque «ya no molesta».
- Usarla sobre apósitos despegados o heridas húmedas sin consultar.
CONTACTE DE FORMA URGENTE
- Dolor creciente o presión que no cede al aflojar la prenda.
- Hormigueo, adormecimiento, frío o color azulado en piernas, brazos o manos.
- Dificultad para respirar.
- Ampollas, heridas o enrojecimiento intenso bajo la prenda.
04EVOLUCIÓN ESPERABLE
- Suele usarse de forma continua durante unas semanas y después solo una parte del día o durante la actividad, según el procedimiento.
- A medida que baja la inflamación, la prenda puede quedar holgada; su cirujano decidirá si debe cambiarla.
IMPORTANTE
La prenda debe sujetar sin dañar. Si le duele, le adormece o le cuesta respirar, aflójela y contacte.